Tenemos un optimismo documentado

El directivo dice que en México se ha hecho la tarea con los ajustes al gasto.

Si hay en el país un sector que más optimismo ha mostrado en materia económica, es el bancario. Sus números dan cuenta de ese entusiasmo: en el primer semestre del año, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), ganó más de 53,000 millones de pesos.

Banorte es uno de estos bancos. Hoy su expectativa es que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca en el 2016 alrededor de 2.3 por ciento. Marcos Ramírez Miguel, director general del grupo financiero regiomontano, afirmó que su optimismo es documentado, pues ven, a diferencia de otros países, que los fundamentales de la economía están sólidos.

En entrevista, reconoció que una parte de la población no comparte ese optimismo, como consecuencia de que no se refleja en sus bolsillos; pero, en general, insiste, el país está y seguirá bien.

Banorte celebra esta semana su Foro Estrategia Banorte 2016, Un México Fuerte y de Oportunidades, en el que precisamente buscarán explicar las causas de su optimismo.

—¿Cuál es la peculiaridad del foro este año?

—Este año yo creo que lo más importante es hacer un alto en el camino; ver cómo están las cosas; quitar un poco la estática del día a día que nos abruma a los mexicanos, decir: oigan, vamos a pararnos, vamos ver cómo están las cosas. Nosotros con datos duros vamos a decir por qué decimosque tenemos un optimismo documentado, por qué el país va bien. No quiere decir que no haya muchas tareas pendientes, pero sí que hay cosas que estamos haciendo muy bien y que, creemos, tenemos que seguir haciendo. Y dar los ejemplos internacionales de cómo se ve el mundo, de cómo se ve México en perspectiva con él. Necesitamos quitarnos un poco ese pesimismo que no nos ayuda, que está siendo un lastre, y tenemos que seguir adelante y ver todas las cosas buenas.

—¿Desde Banorte, cómo ven la economía?

—No puede haber un país sano a mediano y largo plazos si no está bien en sus finanzas, y yo sé que duele que aprieten el cinturón y todo esto, pero, paradójicamente, muchos países no hacen su tarea, la mayoría está mal en sus finanzas, en sus entrañas está mal. En México la inflación es la más baja de la historia, es impresionante que esté debajo de 3%; las tasas están en sus mínimos históricos y las finanzas públicas están sanas. Eso igual el mexicano normal todavía no lo percibe, pero te garantizo que si eso estuviera mal, al mediano y largo plazos eso se te voltea. La disciplina financiera que ha tenido el país ha sido dolorosa, pero es la única receta real y efectiva para que le vaya bien en el mediano y largo plazos. El optimismo es que el país va muy bien, que lo macro está muy bien, que estamos preparados para sortear lo que venga, y el pesimismo viene de que en el día a día no todas son buenas noticias.

—¿Coinciden en que los buenos resultados de la banca son un reflejo de que la economía va bien?

—Sí, lo macro va muy bien. En general todo va bien, hay cosas particulares o sectores que no, pero las carteras están creciendo en cuatro o cinco veces el PIB de préstamos; los depósitos están creciendo y sanamente. Los bancos tenemos documentado todo lo que va a venir en infraestructura. Nosotros desde ahorita estamos viendo lo que se va a prestar en el 2017, 2018 y 2019, y vemos una cartera de créditos muy fuerte que se avecina. La banca está muy sana, está lista para seguir creciendo y prestando. Lejos de ser un problema, hay países del mundo donde los bancos están quebrados y son un problema y no una solución. Todo apunta a que este país siga creciendo en la mayoría de las cosas.

—¿La volatilidad global o los riesgos potenciales no les resta optimismo?

Gracias a la fortaleza que tenemos y a los fundamentales, la volatilidad a la larga no nos está afectando mucho.

Donde está afectando y por las razones incorrectas es en el tipo de cambio, porque el peso es una moneda fuerte, se opera las 24 horas del día durante siete días; se volvió una moneda muy líquida, y, de repente, si pasan cosas, se van contra el peso, pero precisamente porque el país esta muy bien y porque es una moneda que todo mundo puede comprar y vender. Entonces, por esas razones importamos volatilidad que no deberíamos, pero, si te pones a ver las razones de fondo, es porque México está bien.

—¿En dónde ven lo fuerte en materia de financiamiento? Hubo varias reformas, se hablaba mucho de la energética, pero parece estancada.

—Hubo 11 reformas y todas son de gran calado de mediano y largo plazos, de corto no tanto; y la energética te lleva a otros sectores que ya están ahí en la línea gris. En infraestructura, que es gigante, tenemos que hacer muchas más carreteras, puertos, aeropuertos, trenes, plantas de tratamiento de agua, y muchas de ésas (obras) son porque viene la energética detrás (…) Hay ciertos proyectos que la tasa de retorno no amerita que de momento se hagan, pero sí hay otros en gas, en energía eléctrica o en plantas, que sí son sanos y tienen clientes potenciales.

—¿El dinamismo del crédito en estos rubros no ha disminuido?

—No, al revés, es donde más estamos viendo; y más en infraestructura, parte de ésta es energía, y parte de esa energía es la petrolera, que ésa sí está atrasada, pero todo lo demás va jalando.

—¿Cuáles son algunos de los proyectos de financiamiento más fuertes que traen?

—Todos son potenciales. Hasta que no se desembolsan los créditos, están en la fase, una de confidencialidad y otra de estudio, pero sí hay muchos, y Banorte, siendo el tercer banco del país, tiene que estar en la mayoría de ellos. Son tan grandes (los proyectos) que no le cabe de un bocado a un solo banco, va a haber muchos bancos metidos en muchos proyectos grandes y nosotros vamos a estar en la mayoría de ellos.

—En el foro estarán gobernadores, que es uno de sus negocios fuertes. ¿Aquí qué expectativa tienen?

—No somos el banco que más presta a los gobiernos, pero nos gusta. Hacemos negocios con los estados donde vemos las nóminas, vemos todo lo que hay. Tenemos al gobierno federal, que es respaldo, y hay muchas maneras de prestar a los gobiernos de los estados, y la modalidad que nosotros usamos es con el respaldo de las participaciones federales; al final de cuentas quiere decir que el gobierno lo avaló, lo firmó, y el gobierno federal es el responsable. Son créditos de largo plazo, de tasas no tan altas, pero nos sentimos muy a gusto en cómo trabajamos con los gobiernos de los estados, tenemos todos los circuitos del banco funcionado.

—¿Y con el tema de la nueva ley de disciplina financiera?

—Nos encanta, es una oportunidad porque, cuanta más transparencia haya en nuestros controles, en nuestros circuitos, los miles de comités, con más candados, van a decir: esto sí. Actualmente hay muchos que decimos que no, y cuando haya transparencia van a decir: ahora sí; entonces la ley es música para nuestros oídos.

—La otra parte es el consumo, las familias, que son las que están impulsando la economía, ¿ahí cómo piensan actuar?

—En consumo también estamos creciendo a nivel de doble dígito, de 11-13%, tenemos el hipotecario, que está creciendo muy bien; las tarjetas, que crecen bien y sanamente; no es prestar, es prestar a quien tiene la capacidad. Tenemos la nómina y los créditos de nómina, en todo lo que es el consumo estamos creciendo muy bien.

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2017-08-19T02:30:07+00:00