CONFERENCIA DE ANDRÉS ROEMER SLOMIANSKI: Versión Estenográfica (galería)

CONFERENCIA DE ANDRÉS ROEMER SLOMIANSKI

Ciudad de México, 21 de agosto de 2019.
Versión Estenográfica

3 pecados capitales (o más) del pensamiento contemporáneo: Andrés Roemer Slomianski

– GREGORIO MARTÍNEZ GARZA: Damos la bienvenida al licenciado Carlos Martínez González, Director General de Banca Minorista de Grupo Financiero Banorte.

– CARLOS MARTÍNEZ GONZÁLEZ: Cómo están, qué gusto saludarlos.

El día de hoy, en este gran foro tenemos la oportunidad y tengo el gusto de presentar a continuación a un gran líder de opinión en materia política, social y asuntos culturales, escritor visionario, diplomático, filántropo e intelectual, reconocido a nivel internacional, apasionado del pensamiento, crítico y de los derechos humanos.

Andrés Roemer es autor de 16 libros y dos obras galardonadas.

Es Presidente de thingtank Poder Cívico, así como Director General, Cofundador de la Ciudad de las Ideas.

Roemer también es extraordinario profesor asociado a la Universidad Singularity, en Silicon Valley, California.

Actualmente es Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO. Se ha desempeñado como Cónsul General en México en San Francisco; Embajador de México en la UNESCO y Subsecretario Cultural.

Demos la bienvenida a nuestro amigo Andrés Roemer, quien nos hablará de los tres pecados capitales más del pensamiento contemporáneo, seguramente quedaremos todos encantados.

Muchas gracias

– ANDRÉS ROEMER SLOMIANSKI: Ayer recordarán el chiste de Dan Ariely, donde lleva a su mamá con cuatro exnovias, con cuatro mujeres que ha salido pero con una se va a casar.

¿Sí lo recuerdan? Bueno, les quiero pasar y comentar qué pasó tres años antes de ese evento. El mismito Pepito, antes de que pasara eso, sus papás estaban casados, y llega a su casa y le dice a sus papás: “Estoy profundamente enamorado, soy pleno, soy feliz”.

“¿Cómo, Pepito? ¿Qué pasa?”, “Encontré a la mujer de mi vida, es Laura. No tiene idea de cómo la amo, vive a siete cuadras de nosotros, es encantadora y se las quiero presenta”.

Su mamá saca la champagne, están brindando. En eso, a las dos de la mañana le toca el papá la puerta a Pepito y le dice: “Pepito, necesito hablar contigo, tengo una narrativa que compartirte”, “¿Una narrativa?”, “Sí, Pepito, tengo que decir, no te puedes casar con Laura”. ¿Por? Es tu media hermana. Yo de verdad te tengo que explicar, me pelee con tu mamá una época, estábamos viviendo juntos, me la encontré en un bar y, bueno, es mi hija también. “Papá, no puedo creerlo. Insoportable”.

Pasan siete meses, dos años y cinco meses antes de lo que le pasó a este mismo hombre ya cuando llegó con el cuento platicado por Dan Ariely, y dices: “Les tengo una extraordinaria noticia, me acabo de enamorar de Karla, es la mujer de mi vida, vive a cuatro kilómetros de aquí, no tienen idea quién es, es carismática, culta, inteligente, noble, generosa, guapa y me ama. Ahora sí, a sacar la champaña”.

Todo el mundo feliz, en eso a la 1:00 de la mañana le vuelve a tocar el padre: “A ver, Pepito, no sé cómo explicártelo, te lo quiero decir en buen plan, pero te tengo otra narrativa”. “A ver, papá, no me gustan tus narrativas, ¿ahora qué?”. “Pepito, Karla también es tu hermana”. “¿Cómo, papá? ¿Qué te pasa? No puedo creerlo”. “Bueno, es que te voy a explicar, una vez me fui de viaje y le pasa a cualquiera”.

Pepito ya estaba muy molesto y a los dos días ya no se aguanta y va con su mamá y le dice: “Mamá, primero pasó con Laura, luego pasó con Karla, resulta que las dos son mis hermanas”. Le dice su mamá: “Mira, Pepito, cásate con Laura, cásate con Karla, cásate con quien quieras porque él no es tu papá”. Ese es un chiste además feminista y lo cual me da gusto.

Pero les quiero compartir, cada quien tiene sus narrativas, yo me dedico muchísimo a entender al ser humano, pero sobre todo con un fin, hacer políticas públicas que funcionen.

Me dedico realmente a estudiar políticas públicas de actividades de no mercado, no me interesa tanto cuánto cuesta una copa de vino y por qué si sube la oferta y la demanda, si intercambian dichos bienes; pero qué tal si pudiéramos cambiar un kilo de ternura por uno de emociones.

Entonces, para poder hacer políticas públicas que sirvan tenemos que empezar, y ojalá nos dé el tiempo suficiente, de platicarles de algunos mitos. Primero tenemos que empezar por saber quiénes somos.

Sin duda alguna lo vimos mucho ayer con Dan Ariely, el primer pecado es que creemos que somos homo sapiens, seres humanos racionales; hay “N” número de ejemplos en el cual nos demostramos que a lo que vamos es que nuestro cerebro es muy frágil, cae en muchas tentaciones y vamos a hablar de cómo estamos hechos.

Y hay ejemplos innumerables de errores que cometemos, tú llegas a una tienda y ya hay 24 tipos de queso, quieres vender quesos, muchísima gente va a esa tienda, pero salen comprando muy pocos.

En otro experimento, solamente tienes seis quesos, va poca gente a verlos, pero la gente compra más. ¿Por qué? Porque antes pensábamos que la racionalidad es que era siempre mejor más o menos, y más si es gratis, pero la realidad es que si hay demasiadas opciones no nos conviene, empezamos a darnos cuenta de que el ser humano comete muchísimos errores, tiene muchas disonancias cognitivas.

Yo he estudiado con gemelos idénticos que los separan al nacer, probablemente 40 de nacimiento, si tú, por ejemplo, llegas a una tienda y te dicen “te puedes comprar este vestido y si no te gusta lo regresas”, la gente se lo lleva con más probabilidades que si no les dicen eso, pero la gente que se lo lleva y que lo puede regresar es menos feliz.

Llega a su casa después del gasto, se lo prueba, se lo mide, le pregunta a su hermana, a su amiga, a su novio, a su esposo “¿me queda bien?”, “¿no me queda bien?”, “¿lo regreso?”, “¿no lo regreso?”.

Imagínense que cuando ustedes se casaran en la relación les dijeran: “Is not returnable”, tu mujer no es retornable, tu esposo no es retornable, como tus hijos no son retornables. Si eso sucediera nos cambia toda la perspectiva mental, ¿qué es lo que pasaría? Muy sencillo, en lugar de pensar que a los seis años, ocho años llega una persona, un hombre más inteligente, más generoso, una mujer más amable, etcétera, cuidarías la relación día a día porque esto no es retornable, como con un hijo.

El punto que les quiero dar es que homo sapiens, podría dar muchísimos ejemplos, no somos necesariamente; creemos que lo somos, pero nos mueven los sentimientos.

Cuando llega una persona a una tienda a comprar una computadora que vale mil dólares la abre, la revisa, la evalúa, y en eso llega un amigo de la esquina y le dice: “Oye, vi la mismita computadora, ya la revisé, está perfecta, ya está para llevarse, aquí vale mil dólares y en la esquina vale 970”. ¿Saben qué? El 93 por ciento de la gente no se sale de la tienda y se va a comprar la otra computadora.

Pero en otro ejercicio donde llega la misma persona a una tienda a comprar un reloj de cien dólares, y en eso llega el mismo amigo y le dice: “Vi el mismo reloj, ya no tienes que probártelo ni nada, pero aquí vale cien, en la esquina vale 70”, son los mismos 30 dólares, 99 por ciento de la gente se sale.

¿Pero qué te pasa? Son los mismo 30 dólares. Ojo, justicia. El sentimiento de que me estén quitando el 30 por ciento no es correcto, nos mueven las emociones, cómo nos sentimos tratados, eso es importante.

¿Si no somos homo sapiens, seremos homo ludens? ¿Gente que nos guste jugar?

Voy a invitarlos a hacer un ejercicio para demostrar un poquito cómo somos, y lo he hecho con banqueros, y eso me gusta porque es gente amante del riesgo. El que ya haya hecho este juego, por favor no participe. Voy a hacer algo que es extraño para un ciudadano: le voy a regalar 100 dólares a un banquero. Voy a sacar 100 dólares y vamos a hacer una subasta. Y por favor no griten, hasta que yo vea la mano y diga “Tú, tú, tú, tú, tú”. Tenemos poco tiempo.

Sé que esto marginalmente a ustedes no les hace nada de diferencia probablemente en su vida; sin embargo, ganar tiene un sentido increíble para el homo ludens, para el ser humano juguetón; si no somos homo sapiens, somos erectus, pero sí somos hábiles, seremos ludens, juguetones.

La regla es muy sencilla, el que me dé más por un billete de 100 dólares se lo lleva, si Fernando, que por cierto es un honor y gratitud estar aquí con ustedes, que me apoyó para ir a Harvard, si Fernando toma y dice: “Oye, yo te doy 20” y usted me dice: “Yo te doy 30”, y tú “40”, a la de tres, me das 40 dólares y te doy 100, ganaste.

Van a haber dos condiciones muy breves. No pujen de entrada más allá de 20 para que muchos puedan participar. La primera puja no puede por ser arriba de 20; la segunda, el que quede en segundo lugar no se lleva los 100 dólares y me paga.

Entonces, si usted, por ejemplo, dice: “40”, qué gusto volverlo a ver, y usted me dice: “80” y usted “60”, “81”, yo te voy a dar 100 y el señor me va a dar 81. ¿Estamos de acuerdo?

Vamos a rifar, a subastar 100 dólares. Levante la mano quién me da algo por estos 100 dólares, ¿Quién me da 20?

Perfecto, 20. ¿Quién me da más de 20?

Grita: “21”. Qué coda, pues cómo, qué onda. ¿Eso para ti es marginalmente? Espero que no seas de Banorte, seguro es de Santander, estoy vacilando.

¿Quién más? Tú, 25. Ya vamos bien. ¿Cómo te llamas?

Hugo ya lleva 25.

Tú, 30, José.

¿Quién más? ¿Quién? ¿Cuánto? 40. ¿Cómo te llamas? 40, Alejandro.

¿Quién más? José, él está dándome 40, tú dijiste 30. ¿Estás de acuerdo?

Si yo fuera tú, vas a perder 30 dólares y no te vas a llevar nada, él se va a llevar 100 dólares y me va a dar 40, pero tú me vas a dar 30, ¿No quieres dar 41 o más? 45.

Tú me vas a dar 40, él se va a llevar, ¿No quieres dar algo más? 50.

Échele, a ver. Don Carlos, ¿Qué está pasando aquí? 50 contra 45.

¿Ya lo cerramos y me regalan 45? 55. ¿Y tú?

Bueno, vas a darme 70 y tú vas a darme 45 y a ti te voy a dar 100 dólares y tú perdiste 45 y te vas como un loser a tu casa. ¿Muy bien?

Setenta y uno, otro. ¿Estás casado? Llevas a tu mujer y solo un dólar más, ¿Qué onda?

Setenta y uno contra 70. ¿Tú? Vas a perder 70, no te importa, me vas a dar 70, a ti te voy a dar 100 y tomas 71.

¿No quieres dar 72?

Cada vez que me hace un número me hace así, ya van como 10 que hace 75. Vas a perder. Muy bien, ya tú, 70 contra 75. Pues ya da 99. ¿Cuánto quieres dar?, se me acaba el tiempo. Quieres perder 75, ya te vas con 75, da 99.99 ya le ganaste, ¿sí o no? Tú, quien quiera, tú das 99, tú no quieres dar 100.

Señoras y señores, les quiero decir que por 100 dólares he llegado a recibir 700, y la gente los paga. El señor dice: “Prefiero perder ahorita 80 dólares que seguir apostando”. Si yo fuera él, doy 100, ya me quedo tablas, él ya perdió 100. Un aplauso para los dos, los dos ganaron, ahorita le doy los 100 dólares al señor.

¿Qué es lo que trato de demostrar? Uno, que por supuesto a como decía ayer Dan Ariely, en nuestro cuerpo creamos sillones más cómodos, contra el frío creamos temperaturas idóneas, pero el cerebro está lleno de tentaciones y no somos homo sapiens, ese es un mito, y lo puedo probar con un millón de ejercicios.

Eso es muy peligroso porque somos muy fáciles de ser manipulables, si no somos homo sapiens, ¿qué somos? Somos homo fayax. Homo fayax quiere decir seres que nos mentimos y que le mentimos a la gente. Cada vez que vivimos algo nos tenemos que contar una narrativa y creérnosla para sobrevivir, para poder dar la cara con el otro, para poder ser creíbles.

No estamos hechos necesariamente de átomos, estamos hechos de historias, de narrativas; y el cerebro, si ya les expliqué lo que somos, les quiero ahora decir cómo opera este cerebro para poder responder de determinadas maneras.

Ayer antes de la plática de Dan Ariely, de ir a comer, me llamó mucho la atención que Marcos Ramírez le pregunta a Dan Ariely: “Dan, me interesa mucho lo de la psicología conductual aplicada a los negocios, pero me interesa mucho la política. Te quiero preguntar algo, ¿por qué la gente votó por Donald Trump?”

Y el siguiente mito es: Donald Trump will made America Greate Again. Esa pregunta me llamó la atención para hablar de otro mito muy serio.

Yo he estado siempre muy atento a lo que pasó en Estados Unidos y cómo todos los pronósticos fallaron y ganó Trump.

Natal Silver falló, ¿y qué es lo que estaba pasando? No es preocuparme tanto que gane Trump, sino que toda la gente de Estados Unidos y un pez que admiro tanto y con gente tan inteligente votó por él.

Las narrativas que nos platicamos no son narrativas, todas las narrativas para que gane un líder político o para que un libro se venda, pueden leer una obra magistral al respecto, que se llama “Los ovarios de Madame Bovary”, para que todo libro sea un éxito, toda religión sea un éxito, toda consultoría sea un éxito o todo político autoritario pueda ganar, tienes que hacer una narrativa que no importan las palabras, el fondo del contenido sí, pero la estructura es lo que más importa.

Tú llegas a McKenzie, a Booz Allen, y antes del año 2000 te dicen “va a haber una tragedia, todas las computadoras se van a acabar, se van a parar y se va a detener el mundo en el año 2000”. Te meten una depresión, te meten en una ansiedad, te meten en un problema. Pero espérate, la culpa es de estas grandes empresas tecnológicas que no las prepararon para el cambio de milenio. Busca siempre a un culpable.

Y tres, yo soy el salvador, yo te vendo la solución, yo he trabajado en eso. McKenzie lleva cien años en este proyecto.

Lo mismo es Harry Potter, lo mismo es Narnia, lo mismo es muchas obras de Shakespeare. ¿Qué pasa y por qué hay que tener cuidado? ¿Por qué la gente seguimos a líderes autoritarios? Platón, porque ahorita voy a reflexionar un poco de filosofía, Platón decía: “Es muy sencillo, la gente es estúpida”. Pero cuidado, yo no estoy tan de acuerdo con ello, hemos generado una gran prosperidad en muchos años, sí tenemos fragilidades pero estúpidos no somos, de hecho, con Hitler muchísimas de las personas en 1941 que decidieron la solución final, el 83 por ciento tenían doctorado.

Muchísimas gente que votó por Trump realmente ha tenido estudios y muchas experiencias y no es como que gente muy ignorante. Freud dijo otra teoría que se acerca mucho: “Somos animales muy vulnerables”, a diferencia de otros primates y de otros animales, nosotros necesitamos por lo menos siete u ocho años de asistencia de nuestros padres, no caminamos inmediatamente y realmente necesitamos mucho cuidado y tenemos bastante temor.

Entonces tenemos temor de que algo nos pase y se quede en nuestro subconsciente la idea de que necesitamos un padre, un salvador, alguien que siempre nos ayude.

Freud tiene su punto. Esta es la historia del 80 por ciento de la gente con doctorado. Lo que decía Freud, los sectólogos han llegado a entender algo todavía más profundo que se combina y se conjuga con que a veces no somos tan inteligentes –como diría Platón– que muchas veces, como diría Feud, tenemos carencias por ser seres humanos muy dependientes. Pero el cerebro humano es muy interesante. Tenemos una parte reptiliana que siempre lleva miles de años con nosotros, lo traemos heredando de familia y de generación en generación.

En esta parte reptiliana se encuentra nuestra idea de cazadores, se encuentra nuestra idea de tribalismo, de pertenencia. La gran área que aquí tienen best heavy economic, gracias a José Antonio Murillo, que quiero felicitarlos, porque es de los pocos lugares donde no se contrata exógenamente y se preocupa Banorte de tener un área para ayudarle realmente al ciudadano a entender qué es lo que está pasando en su cerebro para optimizar el bienestar de ustedes. No es comercial, lo digo con honestidad, ojalá hubieran más unidades así en muchas partes del mundo para estar consciente de lo que pasa.

Nuestra parte reptiliana está hecha para ciertas narrativas.

El fútbol, ¿Por qué amamos el fútbol? Si un marciano llegara en la final del Mundial y reporta a Marte qué pasa con los ciudadanos terrestres, diría: “Están locos, tres billones de personas están viendo una pantalla, 11 personas contra otros”.

El fútbol, el basquetbol, el tenis, el ping-pong, es más hasta el golf, siempre hay redes, te voy a cazar; el golf hay trampas, hay hoyos, somos cazadores.

Son deportes que nos atraen porque tocan nuestro reptiliano. Jugamos con arte, nos llevamos la pelota, la metemos a la red, es el animal que cazamos y además tiene símbolos sexuales.

Levamos los brazos, la metimos, lo logramos. Hay un tribalismo completo, equipos, ritos.

¿Ustedes creen que no hay una pelea de tentaciones entre Facebook y Twitter y todo este tipo de gente para ganar su atención?

¿Qué tengo que hacer yo para llegar y ganar la atención? Empezar con un chiste, pero tengo entender la estructura del cerebro.

Todos los ejercicios que hace Dan Ariely entienden esto, Facebook, por supuesto, está hecho para esta parte el cerebro reptiliano.

“¿Me conoces?”, “No, no te conozco”, “Soy tu fan. Te invito a salir”, empieza la cacería, en encuentro, la pertenencia, la necesidad de gratificación inmediata, Twitter.

Hay que despertar y entender que hay narrativas muy peligrosas.

¿Por qué votamos como votamos?, ¿Por qué creemos narrativas de salvadores que a veces no funcionan?

Por razones de tiempo, este hombre nos dio la respuesta, primero deprime al pueblo: “Señoras y señores”, es la crisis del 29, es la crisis del 29, suben el 33 Hitler, en el 38 se anexa Austria, pero todo su discurso es: “Estamos destrozados. Los alemanes repetimos un fracaso pero vamos a lograr el Tercer Reich”, “Nos ha destrozado el Tratado de Versalles, hay desempleo, nuestro dinero no vale, nos han maltrado, estamos deprimidos y ya hay un culpable, son los gypsys, los comunistas, los judíos, es contra ellos”.

Donald Trump, desafortunadamente dice: “Son los mexicanos criminales, que vienen a nuestro país a robarnos, a violar a nuestra gente; y después I’will made America Greate Again.

No importa quién sea el culpable, esta historia se repite.

En el 29 desempleo crisis, el culpable es el capitalismo, son los Rockefeller, Gayness trae una solución, un nuevo mundo; luego viene una crisis con Gayness, el problema es la intervención, la sobrerregulación. Yo Milton Fridman traigo la solución. Después viene la crisis del 2008 y así nos vamos.

Necesitamos en este foro donde se apuesta por la resolución social una nueva narrativa; una narrativa que realmente genere prosperidad incluyente.

Me voy al tercer mito que para mí es el más importante de todos y tiene que ver con el problema provocador y polémico de desigualdad contra pobreza.

¿Quién me despertó esto ayer? Esto me lo despertó la plática extraordinaria de Carlos Hank González cuando dijo: “Combatamos la pobreza y la exclusión”. Wow, esto es bien importante lo que les voy a decir.

La palabra desigualdad del 2006 al 2015 en el New York Times, se repetía una vez en cada 73 palabras, la desigualdad por supuesto es un problema y voy a hablar de ello, si nos da tiempo, la ansiedad del estatus es gravísima. Les voy a explicar cómo se resuelve.

La envidia es terrible, la necesidad de pertenencia es una emoción real, pero no es el problema de fondo. Nuestra narrativa debe de entender, el problema de fondo son dos, la pobreza y la exclusión.

¿Qué quiero decir? Que cuando le preguntaron a un gran economista cuáles son las causas de la pobreza dijo: “No sé, pero sí sé cuáles son las causas de la riqueza, y esta es la narrativa que tenemos que entender, porque es el experimento de psicología social más aplicado en la historia.

Y cuando le preguntaron a Eder, el otro gran psicólogo: ¿Quién ha hecho el acto de riqueza más grande de la humanidad? Dijo: en 1976 un hombre con un solo acto. ¿Quién fue? Mao Tse Dong. “¿Cómo?” Se mató. Al morir él ha sido el acto de riqueza más importante de la humanidad.

No había riqueza en mil 800 años, todos éramos iguales, créanmelo, hasta que llega primero la Ilustración, unos países con más vocabulario que otros, que prometían más cosas que otras, pero sin embargo no había acumulación de riqueza.

En el año 1800 hay un boom, si les puedo recomendar un libro, es de Steven Pinker “Enlightment now”, una obra de arte. Y en eso, a los 25 años, de 1800 a 1825 aumenta 60 por ciento la riqueza, luego en otros 20 años se triplica. De la Ilustración para acá llevamos más de mil por ciento de incremento de riqueza. De la Revolución Industrial, 300. ¿Qué pasó? ¿Qué hemos hecho bien y qué no sabemos hacer bien y por qué nuestra narrativa debe cambiar? ¿Por qué? ¿Qué se hizo bien?

Me puedo meter a fondo porque este es el trabajo que estoy haciendo en Columbia, les voy a dar algunos datos. Cuatro cosas hicimos bien: la primera es apostar en ideas, cuando en este foro se tiene a Sophia y se habla de nuevas tecnologías, las ideas tienen un valor enorme siempre y cuando se bifurquen, se trifurquen.

La manera de que las ideas se cristalicen en riqueza es de tres maneras: una es educación, conocimiento, leo un libro de Física, estudio, aprendo, lo pongo en evidencia, lo pruebo.

Otro es learning by doing, no lo puedo leer, no lo puedo estudiar, tengo que meterme a la alberca para aprender a nadar.

Luego hay una tercera cosa que es muy complicada pero muy importante para este foro porque ha tocado mucho best heavy economics. Hay cosas que aunque tú sepas que te hacen mal, como fumar, cuando tú sabes qué te hace engordar y engordas y comes lo que no debes, no importa la educación. A ti te dicen “los carbohidratos te hacen mal” y sigues comiendo carbohidratos, “el cigarro”, y sigues fumando, aquí es cuando behavioral economics te tiene que empujar un poco para que también generes conocimiento.

Primera condición para generar riqueza es apostar en ciencia, en invención, en tecnología, en ideas, pero para poder tener ideas necesitas una segunda condición, instituciones que protejan esos derechos de propiedad.

Ojo, es muy importante enseñarle a pescar a alguien para que salga de la pobreza, pero no es condición suficiente. Si no está nutrido no puede cargar, no puede sostener, no puede realmente trabajar.

Si tiene alguna enfermedad, no se puede; si cuando pesca algo se lo roban y no hay contratos cumplibles, no se puede;  debe haber derechos institucionales que protejan que no te roben las cosas; te debe de dar asesoría jurídica; te debo de dar acceso al crédito para que puedas comprar una lancha, un barco más grande, poner redes; uno, ciencia e ideas, no choros ni narrativas, cosas evidentes, apostar en ciencia y tecnología, dos instituciones.

Tres. No va a sonar políticamente correcto, pero no puedo desaprovechar este foro para decir lo que tengo que decir, el mercado funciona, no perfectamente, pero todas las gráficas que ustedes vayan a ver, todos los estudios son porque la economía de mercado ha generado riqueza entre Corea del Sur contra Corea del Norte, entre Alemania Oriente contra Alemania Occidente.

El mercado no es perfecto, pero una economía de mercado de apertura, de intercambios, con Minch en 1862 generó que Alemania y que Japón se volviera un imperio.

Deng Xiaoping, uno de los hombres más brillantes de la humanidad lo mismo. Señoras y señores, no tenemos que inventar narrativas, tenemos que aprender lo que genera riqueza.

Pero, ¡Ojo! Aquí viene el punto fundamental de este evento, el mercado deja fuera mucha gente que no tiene canicas para intercambiar, a gente que no levanta la mano porque dice: “Yo no tengo ni con qué jugar para apostar 100 dólares”; los ancianos, los discapacitados, los enfermos, jóvenes que no tienen, la mala suerte, los excluidos.

Aquí es donde viene también una parte natura humana, instituciones como esta que apuestan por la generosidad, por la responsabilidad social, por incluir a la prosperidad incluyente.


No es un (palabra en francés) el que generó riqueza; anarquía, ni de derecha ni de izquierda. Es una economía de mercado que no deja atrás a los más amolados.

¿Y saben qué? Está probado en muchos ejercicios que ayudar al prójimo nos gusta. A niños que les dan 100 dólares y les dicen, de 12 años, “Puedes repartir lo que quieras al otro”, no lo conoces, es anónimo, casi siempre dan el 33 por ciento; cuando lo conoces, ya no es anónimo, les das el 60 por ciento; cuando sabes que es soltera y te da su, no es cierto, hablo en serio, a lo que voy es: Nos gusta dar y ayudar.

Es moralmente objetable la pobreza, pero qué pasa con la desigualdad.

Una cosa que generó riqueza en esa época son los valores y la cultura, y este es un foro en ese sentido, es un foro axiológico, deóntico, valorado.

Cuando creíamos antes que el centro del Universo era el oscurantismo, no creíamos. Si en 1500 hubiera llegado un marciano y te dice qué va a pasar a los 800 mil años, sería Europa se va a morir y los países árabes van a crecer mucho, pero cambiaron las cosas, de repente cambió un enfoque.

El ser humano en lugar de buscar cómo ser salvado para la próxima vida, empezó a preocuparse por ser feliz.

La Revolución Industrial trajo un cambio dramático, en eso empezaron a ver nuevas propuestas donde ser pobre no necesariamente era bueno y que rico no era un crimen.

Ayer lo preguntó Carlos Hank González, dijo: “¿Sabes cuál es el peor crimen en una sociedad? A veces ser exitoso”.

Empezamos a entrar a un tema valoral fundamental. No confundamos los términos pobreza con desigualdad, y luego no confundamos los términos pobreza con justicia.

Boris e Igor cada uno tenía una cabra, en eso eran los mejores amigos, le aparece un hada madrina a Igor y le dice: “¿Qué quieres hacer?” “Quiero ser igual que Boris, destrúyele, mátale su cabra”. Se volvieron iguales.

Y las gráficas anteriores, la época de mayor igualdad ha sido en guerras, en enfermedades. El objetivo no es empobrecer al rico, sino enriquecer al pobre.

Si no empezamos a darnos cuenta que ser exitoso no solamente es un pecado, es algo admirable, si se hizo de manera meritocrática, nuestras narrativas serán lo que sea, no va a haber prosperidad incluyente.

El éxito es fundamental, la competencia, pero la igualdad de oportunidades, el acceso a bienes y servicios públicos, que todo el mundo tenga esas capacidades es más aún importante, justicia y pobreza.

Les tengo que platicar rapidísimo una historia de Víctor Hugo. Habían dos niñas, eran hermanas, una se llamaba Envidia y la otra se llamaba Linda, en eso aparece un hada madrina con Envidia y le dice: “Envidia, soy tu hada madrina, es diferente al ejemplo de Igor, pídeme lo que quieras, lo que quieras.

¿Qué quieres?, te lo voy a conseguir”. “Hada, mil gracias”. Y en eso su hermanita chiquita linda le dice: “Oiga, hadita, ¿y a mí qué me va a dar?” “No te preocupes, chula, a ti te voy a dar lo doble de lo que pida tu hermana”. Dice Envidia: “Eso no se vale”. ¿Pero qué te importa, Envidia? Pídeme lo que quieras, lo que quieras. “Pero no se vale, por qué a mi hermana lo doble”.

Pasa el tiempo la trata de convencer y en eso le dice: “Seguro a mi hermana le vas a dar lo doble que a mí”. “Sí”. “Entonces, te pido que me saques un ojo. He platicado mejores finales, yo lo sé, no es un happy ending, pero les quiero compartir algo, ahí es injusto, ¿por qué a ti te van a dar lo doble que a mí si somos iguales? La justicia sí es un tema que no se debe de confundir con la desigualdad y con la pobreza.

Si tú te hiciste rico porque robaste, si tu eres grande por otras razones, pero si tú has trabajado, has sido creativo, tienes ideas, eres exitoso, ojo, cambiémoslo, no toda igualdad es positiva.

La Curva de Kuznets se te puede explicar que cuando se genera riqueza al principio de desigualdad y luego se vuelve a generar igualdad.

No toda desigualdad, repito, es mala, y no toda igualdad es lo deseable. No es que mañana Oaxaca y Monterrey se vuelvan iguales, es que hay que sacar de la pobreza a Oaxaca, hay que sacar de la pobreza a los excluidos, hay que hacer estos programas sociales en los cuales han trabajado ustedes tan seriamente.

El secreto de ser exitoso genera un problema con la desigualdad, y es un problema que también hay que trabajar, porque es real. Se le ha preguntado a mucha gente “¿qué prefieres? Estar en esta sociedad donde tienes un millón de dólares, pero todo el mundo tiene cien mil, o en esta sociedad donde tienes 20 millones de dólares, pero todo el mundo tiene cien millones de dólares”.         Aquí eres mucho más rico en términos absolutos, pero aquí eres más poderoso en términos relativos.

Mucha gente que de repente sube económicamente y entra a un nuevo estrato social pero allá es muy bajo y le dicen “nuevo rico” y no es aceptado, sufre más ansiedad que aquí. Por supuesto que la desigualdad genera ansiedad, no hay duda, pero no es un tema tan trascendente como no tener salud, educación, prosperidad y ser pobre.

En estudios de Estados Unidos donde se mide la felicidad con respecto al ingreso, a los Estados Unidos, la gente que tiene debajo de 37 mil dólares al año y que le cuesta trabajo mandar a sus hijos a la escuela, pagar el doctor, tener acceso a una digna vivienda, pequeña, los mínimos de bienestar no son felices. Pero arriba de 37 mil dólares puede ser millonario y puede ser muy triste porque te importan muchas otras cosas.

Pero la pobreza y no sacar a la gente de la exclusión, eso sí es un crimen.

El éxito es, success is: Why do I expect of my life and why I accomplish? Esa es la fórmula del estatus y del éxito. Yo quiero ser presidente, me llamo, no sé, creen que nací en Kenia, soy afroamericano, tengo un segundo nombre medio musulmán, y soy Obama, mis expectativas son altísimas; ser feliz está complicado.

Yo la verdad soy feliz simplemente comiendo hotdog. Está bien. Esa canción de trata de ser feliz con lo que tienes a mí no me gusta, viva la mediocridad, no importa; pero si alguien trabajó para eso y la suerte influye.

Señores, hay que generar que más gente sea así. Eso es lo que hay que tratar de hacer.

¿Qué queremos? Yo voy a compartirles que lo que queremos es entender primero y poner mucha más conciencia en quiénes somos. Somos seres muy vulnerables intelectualmente, tenemos muchísimas disonancias cognitivas, muchas veces solo escuchamos nuestras narrativas que nos funcionan, pero por el otro lado nuestra naturaleza humana nos hace ser cazadores, competitivos, cooperativos, altruistas, generosos, envidiosos.

El estatus nos genera ansiedad. La manera de resolverlo es entender un poco la diferencia entre “Te tengo envidia y me voy a preparar lo mejor que se pueda para ser como tú, voy a aprenderte para tener una cabra como la tuya”, a ser envidiosos de “Si a mí no me va bien, a ti te va ir mal”.

Dos, aprender qué narrativas son muy fáciles de caer, que te pongan una presión, que te propongan un chivo expiatorio y que te den una salvación.

No creamos en Mesías, no creamos en salvadores, creamos en ciencia, apostemos por ideas, por derechos de propiedad, por instituciones respetables, por valores que realmente apuesten en el éxito.

Y tercero, es momento de que México tenga una nueva narrativa, una narrativa donde se combate la pobreza a fondo y no se excluya a nadie, una narrativa que propuso el gran filósofo jurista John Rawls, imagínense todos ustedes que cierran los ojos, que entraron a este cuarto y que pasó algo inimaginable, no se acuerdan quiénes son, no saben si son hombres o mujeres, ricos o pobres, judíos, cristianos, budistas, ateos, escépticos, anárquicos, no saben si nacieron en México, en China o en Chile, no saben si son los hijos de Bill Gates o de una gente que no tiene un solo recurso, no saben si son Premio Nobel, no saben qué va a pasar en la lotería de la vida, no tienen una sola idea, solo saben algo en este velo de la ignorancia: Van a caer en la lotería del esperma y el óvulo que los fecundó.

Pongamos una regla, diseñemos una nueva narrativa, les propongo la narrativa de John Rawls, que no haya un solo ciudadano, un solo ciudadano que se quede con la ausencia de un mínimo de bienestar.

Yo necesito tener una casa, yo necesito tener un refrigerio, yo no necesito tener comida.

Si mi vecino tiene tres aviones, bien por él, lidiaremos después con mi envidia. Pero lo que me importa es que todo el mundo no quede excluido y tenga acceso en este brief de ignorancia, porque a lo mejor en esa lotería yo estoy abajo.

Y lo que quiero es por lo menos poderle dar educación a mis hijos, tener salud.

Hagamos políticas públicas sociales, generemos más riqueza y distribuyamos el dinero para que nadie quede excluido.

Al final de cuentas lo que queremos es diseñar una nueva narrativa que recupere y no caiga en la trampa, que se base en la evidencia.

Señoras y señores, esa narrativa es seamos exitosos, viva la competencia y la cooperación, pero ojo, combatamos la pobreza a fondo, no dejemos a nadie fuera.

Muchas gracias, buenas tardes.

– GREGORIO MARTÍNEZ GARZA: Muchísimas gracias al doctor Andrés Roemer, le pedimos que no se vaya de este escenario para recibir una distinción por parte del licenciado Carlos Hank González y el actuario Marcos Ramírez Miguel.

Nuestro agradecimiento por su participación en este Foro Estrategia Banorte 2019. El reto social de la banca.

Vamos a hacer un receso de 20 minutos para continuar con el Foro Estrategia Banorte. Muchas gracias.

2019-08-26T19:23:59+00:00